#LIBROS
Chuck Palahniuk – Al Desnudo.
Cuando Kathie Kenton decide que necesita un bebé para parecer realmente adorable, para convertirse en una auténtica mujer, su despampanante mansión se llena de monjas, se llena de chicas de hogares de acogida, se llena de baby sitters aburridas, que cargan con bebés de todo tipo, bebés que la Gran Kathie Kenton sostiene ante el espejo, preguntándose si el bebé en cuestión encaja con el color de las cortinas. Sí, esa clase de persona es Kathie Kenton, la actriz tremendamente bella y exultantemente egoísta que protagoniza la última novela, publicada en castellano, de Chuck Palahniuk, “Al Desnudo”, la historia de una estrella de Hollywood convertida en marioneta, una marioneta cuyos hilos maneja su ama de llaves, la siempre fiel Hazie, capaz de destruir todo aquello que podría hacerla feliz con tal de que parezca exactamente el tipo de persona que nadie olvidará, la atormentada, misteriosa, vulnerable pero a la vez increíblemente poderosa Katharine Kenton. Lo último de Palahniuk vuelve a la época de “Diario. Una Novela” para insistir en su obsesión por la construcción del mito.
Varios – Black Pulp Box.

Un total de 85 autores. Más de 900 páginas. Seis publicaciones. Una de ellas un fanzine. La otra, un ensayo. Dos micronovelas (formato bolsilibro), una recopilación de relatos, un comic book. El Acontecimiento del Año en lo que a ambición editorial se refiere se llama “Black Pulp Box” y tiene espíritu pulp y aspecto de caja. La cosa fue así: Aristas Martínez pidió a un montón de autores un cuento/historieta/novela/ensayo relacionado con la blaxploitation setentera. Entre los autores que respondieron figuran Robert Juan-Cantavella, Juan Francisco Ferré, Vicente Luis Mora, Óscar Gual, Mara Faye Lethem y Francisco Javier Pérez. En el apartado gráfico lo hicieron otros tipos como Miguel B. Núñez, Darío Adanti, David Rubín, Fidel Martínez. David Ausente es autor del ensayo “Black Super Power”, una sesuda reflexión sobre la historia del Negro, con mayúsculas, en tanto que héroe de ficción. En otras palabras, ¿qué hubiera pasado si Steve Rogers, el increíblemente rubio Capitán América, hubiera sido negro? O, mejor dicho, ¿hubiera sido algo así siquiera posible? Lo dicho, el acontecimiento editorial del año.
